Si tuviese que explicar como llegue a la fotografía no podría hacerlo. No por escasez de palabras, sino porque la fotografía fue la que llegó a mí.
Es una energía que cautiva, enceguece, transforma. Quizás su hechizo radique en poder hacer eterno ese instante, en conferirle importancia a ese momento que está sucediendo ahora y ya no… En que a través de ella podés ver cosas que otros no ven o en su cualidad de transformar cotidianeidad en belleza.
Me gusta disfrutar de lo que hago, disfruto haciendo las cosas bien, me exijo para tener buenos resultados y al obtenerlos encuentro la motivación para continuar con la búsqueda.
Siento esta profesión como un desafío continuo, una tarea infinita donde la posibilidad de mejorar y perfeccionarse es una constante.